Oración Online CEI 29-10-2020

Queridos amigos del Cei, el próximo domingo celebramos el día de todos los Santos, por lo que nuestra oración del jueves tratará de la santidad.

Esta vez nos va a acompañar el evangelio: Mateo 5,48, textos sobre la santidad de Teresa de Jesús y un poema de Yunus Emre, sufí.

Oración on line: día 29.10.2020, jueves, a las 5,30h pm. puntualmente. La sala se abrirá a las 5,15 pm. La duración será aproximadamente de 1,15h.


Día: 29 oct 2020

Hora 05:15 PM Madrid

Unirse a la reunión Zoom
https://us02web.zoom.us/j/83713636409?pwd=dlhDZ1BJUC90MS92Y3BXZDBNSlFuUT09

ID de reunión: 83713636409
Código de acceso: 8CiBPK

“Sed santos como es santo vuestro Padre Celestial“

Mateo 5,48

La Santidad en Teresa de Jesús

La Santidad en Teresa se debate entre gracia y pecado, fidelidad y caídas, vuelta a la fidelidad y vuelta a las caídas, “hasta acabar de rendir el cuerpo al espíritu”, “rendida el alma […] confiada de la grandeza de Dios”, de este Dios, que todo lo hace y acaba en nosotros, transformándonos para que gustemos plenitud.

Nada le retrajo a Teresa a seguir, con “determinada determinación”, el camino a la santidad, como seguimiento e imitación de Cristo en todas las cosas, hasta decir que “la santidad es el adorno de tu casa” (Sal 99).

Todos llevamos dentro el llamado a la santidad, por gracia de Dios, que Él realiza en nosotros. Ella se fió de la gracia y supo tener paciencia consigo misma: “porque entiendo yo era imposible salir en tan poco tiempo de tan malas costumbres y obras. Sea el Señor alabado que me libró de mí” (V 23,1).

Ella irá descubriendo que la santidad engrandece el alma, y nos lleva a tratar a los demás con comprensión y misericordia y “Mientras más santas, más conversables con sus hermanas […] Que es lo que mucho hemos de procurar: ser afables y agradar y contentar a las personas que tratamos, en especial a nuestras hermanas” (C 41,7).

Teresa presenta la santidad, no como algo pesado, penoso y difícil de lograr.. La santidad nace del deseo de Dios, como hacedor de santidad en sus criaturas. La santidad la llevamos dentro como hijos amados del Padre-Madre, que nos va transformando día a día, aun sin darnos cuenta. Dios nos quiere santos como Él es santo.

“De los dos mundos quiero

hacer un lugar de tránsito

para recorrerlo, alegrarme,

y olvidarme del resto.

  Gracias te sean dadas, Señor,

porque he visto tu rostro,

he bebido en la copa de tu unión,

y puedo dispersar ahora a los cuatro vientos

ese espejismo de las pequeñas cosas

que consideramos de nuestra propiedad,

y olvidarme del resto.

Yunus está loco de amor por ti, Señor;

es el más humilde de los desahuciados…

Tú eres mi único remedio;

quiero pedírtelo una y otra vez,

y olvidarme del resto.“

  Yunus Emre

Poeta sufí turco del siglo XIII-XIV

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La Santidad:

En el Islam:

En el Islam a estos hombres y mujeres se los llama walī (plural: awliyā’), y a su condición walāyat. La walāyat sería entonces, antes que la santidad como la entendemos en occidente referida al cristianismo, la cercanía a Dios, la amistad e intimidad con Él. Estos términos están avalados por la Revelación, el Sagrado Corán, cuando dice: En verdad los amigos íntimos (o: los próximos) a Dios no tendrán que temer ni se atribularán (10:62).

Los amigos de Dios, son como estrellas que una vez apagados los soles, siguen guiando hacia esa felicidad suprema que ellos alumbraron.

Algunos sostienen que el sufí, el “purificado”, es quien ha ido más allá del Islām (las normas y obligaciones religiosas) y del Imān (la fe, la creencia), arribando al Iḥṣān, “que es actuar como si vieras a Dios, pues aunque tú no le ves Él siempre te ve”. Esta conciencia de la “presencia divina” en todo momento es un signo del “purificado”.


En el Hinduismo:

El concepto indio de la santidad es muy diferente e impensable para la mayoría de las culturas de occidente. Para los hindúes la iluminación espiritual siempre ha representado la más alta meta en la vida, lo único que le da sentido y propósito. Es un estado de ser que es, en principio, alcanzable por todo el mundo.

Algunos de los santos de la India como Ramakrishna o Chaitanya serían sin lugar a dudas considerados en el oeste como unos locos. Un concepto que necesitaría muchas encarnaciones para alcanzar la iluminación, ver a Dios, ser uno con el Absoluto, combinar mente y conciencia cósmica, en definitiva llegar a ser un Santo.


En el Judaismo:

Rabí Moshé Jaim Luzatto define kedushá -santidad-como un estado en que una persona “incluso en medio de realizar los actos físicos necesarios para sustentar su cuerpo, nunca se desvía de la más elevada intimidad”. Kedushá es un estado en el que no hay distracciones, una experiencia en la que dos seres se unen a tal nivel que todo lo demás es irrelevante. Es el estado que describió el Rey David: “Mi alma está aferrada a Ti” (Salmos 63:9).

¿Pero cuántos de nosotros sentimos que gran parte de nuestra existencia es kadosh, ‘santa’? ¿Es posible que vivamos inconscientemente vidas de kedushá, ‘santidad’, o somos una generación que ha comenzado a perder el contacto con la esencia misma de lo que significa ser judío?


En el Budismo:

En el budismo, al no existir el concepto de Dios, un santo es una persona iluminada o cercana a la iluminación, y por consiguiente, al Amor Universal. De este modo, es su karma el que determina su grado de pureza espiritual.

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